En la Asamblea Ordinaria se aprobaron todos los puntos del orden del día y se leyó el balance. Rubén Moisello anunció que la dirigencia renunciará el 3 de noviembre y que los comicios serán el 23. Reconoció retrasos salariales y defendió la gestión entre aplausos y tensiones.
San Martín atraviesa días decisivos fuera de la cancha. En un clima cargado de expectativa, malestar y búsqueda de certezas, el complejo “Natalio Mirkin” fue sede de una asamblea ordinaria que marcó el cierre de un ciclo y abrió formalmente el proceso electoral. La reunión estaba prevista para las 19, pero comenzó con demoras por falta de quórum, mientras una larga fila de socios aguardaba en la entrada y dejaba ver la efervescencia que atraviesa al club.
Una vez conformado el quórum, el presidente Rubén Moisello tomó la palabra y anunció que la comisión directiva presentará su renuncia el 3 de noviembre. Además, confirmó que el 23 se realizarán las elecciones. Luego se leyó el balance del último ejercicio, paso formal que derivó en el debate de fondo: la crisis de confianza, el desgaste dirigencial, el impacto económico de la caída de recaudación y el golpe deportivo de Rosario, aún presente en el ánimo de los hinchas.
Moisello intentó desactivar sospechas sobre el plantel y el cuerpo técnico. “Nuestros chicos tienen una capacidad auténtica, que tienen otra fortaleza física. No es que no hicimos nada, lo intentamos. Dimos todos los elementos para que nos asentemos en Primera. Pero no todos son campeones. Es difícil. No es el mejor campeonato. Miremos a Colón, a Ferro, ¿es fácil? San Martín en estos cinco mandatos siempre estuvo peleando el ascenso. Lo que dijo este señor respecto a Rosario —aludiendo a un socio—, dando a entender que hubo algo raro, nosotros hicimos todo. Siempre le dimos todos los elementos necesarios para que cuando puedan jugar el partido, lo ganen. Eso es fútbol; pusimos como dirigentes lo que hay que poner”. El auditorio reaccionó con aplausos: algunos genuinos, otros tensos.
El presidente reconoció que la caída de ingresos afectó las finanzas y provocó demoras en pagos a empleados y jugadores, aunque aseguró que se regularizarán antes del 3. También sostuvo que el paso al costado busca descomprimir un clima hostil, acentuado por ataques personales en redes. Mientras hablaba, un socio pidió el micrófono para cuestionar la salida anticipada y recordar el episodio de Rosario.
Entre las intervenciones destacaron las de Augusto Rodríguez y el expresidente Oscar Mirkin, ambos considerados posibles candidatos. Rodríguez eligió un enfoque técnico y apoyó sus planteos en documentos. “En la última asamblea vinimos diciendo situaciones que preocupan. Elegí leer este informe para que quede constancia y todos los socios conozcan la realidad. No se trata de buscar culpables, sino de entender con claridad la situación real del club”. Luego amplió su plan: informes “cortos y precisos”, agendas cargadas desde temprano y un pedido a la oposición para evitar “traiciones” y generar consensos que permitan gestionar recursos si triunfan en las urnas.
Mirkin, en cambio, puso el foco en la responsabilidad política y la continuidad institucional. Habló de una sensación “agridulce”, valoró la aprobación del balance y diferenció mantenimiento de obra, señalando que lo primero “es obligación, no mérito”. Fue contundente al reclamar que la gestión termine su mandato. “El amor al club debe estar precisamente en decir: pongo el pecho a la bala, me hago cargo”, afirmó. También advirtió sobre la fragilidad financiera y pidió realismo: “Noviembre, diciembre, enero y febrero: cuatro meses en los que el club tiene que funcionar como si nada pasara”, dijo, remarcando la ausencia de ingresos futuros y la necesidad de credibilidad para reconquistar al socio.
El tesorero Hugo Ledesma respondió a quienes cuestionaron la renuncia anticipada, asegurando que es una decisión acorde al reclamo de los hinchas y al clima insostenible generado por las redes.
Durante el intercambio, una socia, Florencia, pidió ampliar el balance más allá de junio y transparentar las cuentas recientes, especialmente por los atrasos salariales. El pedido quedó asentado. Otro referente, Nicolás Nasrallah, propuso consensuar un plan de gobernabilidad y realizar una auditoría integral: “Se vienen meses duros; si tenemos aspiraciones hay que tener la humildad y la grandeza de consensuar y estar todos del mismo lado”.
La noche dejó además una postal institucional: se inauguró el polideportivo y se exhibió el nuevo piso que se colocará en los próximos días, muestra de continuidad pese al desgaste dirigencial. Algunos socios se retiraron antes; otros permanecieron hasta el final. Todos coincidieron en una certeza: San Martín entra en una etapa crítica. El 3 se formalizará la renuncia; el 23, los socios elegirán conducción. En esa doble instancia —y en la capacidad de refundar confianza, orden y proyecto— se jugará el próximo gran partido del club: volver a encaminarse hacia su obsesión, el ascenso a Primera.
Los Primeros