El temporal golpeó al sur tucumano

Una nueva alerta por tormentas fuertes derivó en desbordes de ríos y anegamientos durante la noche del sábado. Aguilares fue una de las zonas más castigadas, aunque el fenómeno impactó en gran parte de la región.

La inestabilidad climática volvió a hacerse sentir en Tucumán. Este sábado, una fuerte tormenta azotó especialmente al sur provincial, donde la crecida de ríos y arroyos provocó desbordes y anegamientos repentinos que sorprendieron a los vecinos ya entrada la noche.

La situación más crítica se vivió en la ciudad de Aguilares debido al desborde del arroyo Barrientos. El curso de agua, que atraviesa el sector sur de la localidad, superó su cauce y avanzó sobre áreas urbanas, generando gran preocupación. Los barrios más afectados fueron San Francisco y las inmediaciones de la avenida 9 de Julio y General Paz, donde el agua cubrió las calles y obligó a los residentes a extremar cuidados.

Ante este panorama, los organismos de emergencia reiteraron la recomendación de no circular por las zonas anegadas ni acercarse a los márgenes de los ríos, dado que el caudal podría variar rápidamente si persisten las lluvias.

El temporal no solo afectó a Aguilares. En La Trinidad, los canales que bajan de los cerros colapsaron por el volumen de agua, afectando a varias viviendas. La familia Villafañe, por ejemplo, difundió imágenes que grafican la magnitud del problema en el interior de los hogares. A esto se sumaron ráfagas de viento violentas que provocaron la caída de árboles y el corte de tendido eléctrico en varios puntos. En Aguilares, cuadrillas municipales debieron trabajar a destajo para despejar las calles y permitir que los técnicos restablecieran el servicio de energía.

En el paraje Los Ríos (kilómetro 5), el avance del agua fue tal que obligó a varias familias a autoevacuarse. Los vecinos debieron abandonar sus casas y reubicarse sobre la ruta 331, buscando resguardo en las zonas más altas ante la inundación de sus viviendas.

Hacia el oeste de Concepción, el río Chirimayo también experimentó una fuerte crecida durante la madrugada del domingo. A la altura del puente de la ruta nacional 65, la corriente arrastró troncos, ramas y sedimentos, generando una situación de peligro para el tránsito vehicular.

Más temprano, Aguilares ya había sufrido otro foco de conflicto: el desborde de un canal sobre la calle Avellaneda, que se transformó en un torrente y dejó aislados a los vecinos de la zona durante varias horas.

Finalmente, la tensión se trasladó hacia el sur, en la zona de Escaba. Por la noche se activó la sirena del dique homónimo, alertando sobre la apertura de compuertas hacia el río Medinas debido a la saturación del embalse. Si bien el sonido generó alarma en una población ya sensibilizada por el clima, las autoridades aclararon que se trató de una maniobra preventiva y controlada.

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