El ciclo de Yllana arrancó con un 0-0 ante Patronato que se suspendió a los 89’ por un corte de energía. El “Santo” tuvo la posesión y mostró solidez defensiva, pero careció de profundidad para quebrar el cero.
Fue un estreno con puntos suspensivos. El debut de San Martín de Tucumán en la Primera Nacional 2026 dejó una sensación agridulce en La Ciudadela. Agridulce por el 0-0 ante un Patronato que ofreció poco, pero sobre todo porque la historia ni siquiera pudo tener un cierre formal: un corte de luz a los 89 minutos dejó al estadio a oscuras y obligó al árbitro Andrés Gariano a suspender el encuentro cuando el cartel luminoso estaba por marcar seis minutos de adición.
Ahora, la pelota pasará al Tribunal de Disciplina de la AFA, que deberá resolver si se juegan los minutos pendientes o se da por terminado. Pero más allá del apagón —que mantuvo el juego detenido casi 40 minutos—, el primer examen del ciclo de Andrés Yllana dejó tela para cortar desde lo futbolístico.
La ilusión y la realidad
El contexto era ideal: estadio colmado, nueva Comisión Directiva y un plantel renovado con nueve refuerzos en el once titular. Sin embargo, con el correr de los minutos, la expectativa chocó contra la falta de claridad. Patronato le cedió el terreno y la pelota al local, pero San Martín no supo qué hacer con ella en los metros finales.
Yllana propuso un esquema flexible. Sin la pelota, el equipo se ordenó en un 4-4-2 compacto; en posesión, mutó a un 4-2-3-1 con mucha movilidad. Allí apareció lo mejor y lo peor del «Santo»: tuvo circulación prolija hasta tres cuartos de cancha, pero se nubló en el «último pase». El equipo abusó del juego interior, congestionando el carril central y olvidándose de las bandas. Los extremos se cerraron demasiado y los laterales apenas se proyectaron, facilitando la tarea defensiva de la visita.
Los Primeros