El hallazgo de la pintada “Los voy a matar a todos” en la Escuela Técnica N.º 1 movilizó a la Policía este miércoles por la noche. Las familias advierten que no enviarán a los chicos a clases este jueves, en un clima de terror que ya afectó a otros colegios de la capital y del país.
La psicosis por la violencia armada en las aulas no da tregua. Momentos de extrema tensión y pánico se vivieron durante la noche de este miércoles en la ciudad de Alberdi tras el hallazgo de una gravísima amenaza escrita en los baños de la Escuela Técnica N.º 1.
El mensaje, que reza textualmente «Los voy a matar a todos», encendió las alarmas de la comunidad educativa y obligó a un rápido despliegue de las fuerzas de seguridad en el edificio escolar. Sin embargo, para la provincia, este no es un caso aislado, sino la confirmación de un peligroso «efecto contagio» que mantiene en jaque al sistema educativo.

A medida que la noticia de Alberdi comenzó a circular por los grupos de WhatsApp, decenas de padres se acercaron al establecimiento para radicar denuncias formales y exigir garantías de seguridad. Tras una reunión de emergencia con la cooperadora, la decisión de las familias fue tajante: este jueves 16 de abril no enviarán a sus hijos a clases hasta que no se identifique al responsable del mensaje y se sostenga la custodia policial.
Una ola de amenazas que no encuentra freno
El terror que hoy paraliza a la Técnica de Alberdi es el mismo que se apoderó de la capital tucumana en el transcurso de esta misma semana. La amenaza de un tiroteo masivo se suma a una seguidilla de episodios alarmantes que dejaron a la comunidad educativa en estado de alerta máxima. Sin ir más lejos, este mismo miércoles, el Colegio San Francisco y el Instituto Guillermina debieron activar estrictos protocolos de seguridad tras la aparición de pintadas e intimidaciones de características idénticas. Frente a esa crisis, la Jefatura de Policía provincial ordenó custodiar los ingresos, aunque delegó la compleja tarea de revisar las mochilas en los directivos de cada institución.
El pánico de los padres no es una exageración y tiene un antecedente local que le da un peso real y tangible a estas amenazas. El pasado 7 de abril, la tragedia sobrevoló una escuela tucumana cuando un estudiante de 17 años fue reducido tras ser descubierto con un revólver cargado con seis balas en plena clase de Biología.
Este clima de extorsión y miedo trasciende las fronteras de la provincia y sacude a todo el país. La escalada de intimidaciones ya registró réplicas recientes en establecimientos de La Paz (Entre Ríos), Aldo Bonzi (Buenos Aires) y Cipolletti (Río Negro). Todo este lamentable «efecto contagio» se potenció drásticamente tras la dolorosa tragedia de San Cristóbal (Santa Fe), donde el pasado 30 de marzo un chico de 15 años asesinó a un compañero, marcando un punto de quiebre para el sistema educativo nacional.
Mientras los docentes y directivos de Alberdi trabajan a contrarreloj junto a la Policía para esclarecer el origen de la amenaza nocturna, el hermetismo domina la escena. Se espera que durante la mañana de este jueves haya un comunicado oficial, pero el interrogante de fondo sigue abierto y golpea a las autoridades: ¿cómo se desactiva esta ola de pánico sin convertir a los colegios en prisiones militarizadas?
(Fuente: Voces Marapak)