«Más de 500 comercios han cerrado sus puertas» 

Las pymes locales padecen las graves consecuencias del estancamiento del consumo y de los altos costos fijos. La Cámara de Comercio capitalina advierte sobre la pérdida de puestos laborales y exige medidas de alivio fiscal urgentes.

Las mediciones de consumo masivo correspondientes al quinto mes del año consolidaron una preocupante tendencia de parálisis, especialmente visible en los locales del microcentro. En este contexto, el sector comercial en Tucumán atraviesa un proceso de reestructuración forzada, impulsado por la drástica caída en las ventas y los elevados costos fijos, como los alquileres y las tarifas de servicios públicos.

La presidenta de la Cámara de Comercio de San Miguel de Tucumán, Gabriela Coronel, expuso la alarmante pérdida de puestos laborales y describió con crudeza el actual escenario.

«Más de 500 comercios han cerrado sus puertas en la provincia», advirtió la dirigente mercantil, al tiempo que remarcó la urgencia de implementar medidas de alivio fiscal para frenar la destrucción del capital de trabajo de las pymes locales.

Las persianas bajas en las peatonales céntricas reflejan de manera dramática las dificultades operativas de los comerciantes frente a los mostradores vacíos.

Los alarmantes datos de la CAME

Los informes técnicos elaborados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) exponen la profundidad de la recesión, que golpea con especial dureza a las provincias del norte del país. Los números en rojo marcan el pulso de la crisis:

  • La contracción de las transacciones comerciales ubicó la curva general de operaciones en un piso histórico de apenas 89,2 puntos base.
  • El acumulado de los primeros cinco meses del año arrastra un deterioro neto del 3,1% en términos interanuales.
  • El consumo cambió de foco: las familias restringieron sus presupuestos mensuales para dar prioridad casi exclusiva a los alimentos de la canasta básica.
Recesión industrial y problemas de abastecimiento

Coronel asoció esta crisis local con el quiebre de la cadena de producción de los establecimientos fabriles, principalmente ubicados en el conurbano bonaerense. «Nosotros, como comercios minoristas, le revendemos la mercadería a esa industria argentina», remarcó la titular de la cámara.

Esta parálisis en la cadena de suministros genera graves problemas de reposición de stock, impidiendo, por ejemplo, el recambio oportuno de las colecciones de indumentaria de temporada. Por un lado, las fábricas textiles redujeron sus jornadas laborales para evitar la acumulación excesiva de mercadería; por el otro, las pymes tucumanas no logran generar la liquidez necesaria para afrontar sus obligaciones, como los fuertes incrementos en la boleta de luz.

Ante las bajas expectativas, los comerciantes minoristas intentan sostener sus niveles de facturación mediante un recurso clave: promociones con tarjetas de crédito en cuotas fijas sin interés. No obstante, desde la cámara capitalina proyectan un trimestre sumamente complejo debido a la sostenida pérdida del poder adquisitivo de los asalariados.

Los Primeros

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