Condenaron a un ladrón serial en el sur tucumano

El sujeto arrebató un iPhone en una parada de colectivos y desvalijaba kioscos distrayendo a los cajeros. Tras un acuerdo de juicio abreviado pleno, Rubén Darío Maldonado (40) admitió su culpabilidad y recibió una pena de tres años de prisión de ejecución condicional luego de confesar una serie de asaltos y hurtos cometidos en Concepción y Aguilares.

La causa penal estuvo bajo la órbita de la Unidad Fiscal de Investigación Especializada en Robos y Hurtos del Centro Judicial Concepción, conducida por el fiscal Héctor Fabián Assad, con la intervención del auxiliar de fiscal Alejandro Diéguez.


La investigación penal unificó tres expedientes que acreditaban el raid delictivo protagonizado por el imputado. El primer hecho ocurrió la tarde del 31 de marzo sobre calle España, entre avenida Güemes y calle Ceibo. Maldonado, a bordo de una motocicleta Corven 110 cc blanca y con casco colocado, subió intempestivamente a la vereda y le quitó de las manos un teléfono iPhone 13 a una joven que esperaba el colectivo, para luego darse a la fuga a toda velocidad. Gracias al registro y cruce de más de diez cámaras de seguridad del 911 y de comercios vecinos, los pesquisas reconstruyeron su trayecto e individualizaron al motociclista. Días después, en el marco de las medidas judiciales, el teléfono de alta gama fue recuperado y restituido.


Luego, el 22 de julio, en calle San Martín al 1000, Maldonado y un cómplice ingresaron dos veces en menos de media hora a un negocio. Aplicaron un mecanismo coordinado, mientras uno entretenía a la cajera haciéndole consultas sobre golosinas, el otro se dirigía al fondo, tomaba botellas de whisky Jack Daniel’s y se las ocultaba entre las prendas antes de huir. Minutos más tarde repitieron la maniobra invirtiendo los roles.


Mismo modus operandi en Aguilares, el 25 y 27 de julio, en un drugstore ubicado en calle Alberdi al 1200, Maldonado y su cómplice reiteraron la táctica de distracción para apoderarse de botellas de fernet y whisky de primera marca, las cuales escondían debajo de la ropa (a la altura de los genitales) para marcharse sin pagar.

Condena y pautas de conducta

Al no contar con antecedentes penales computables ni condenas previas, las partes acordaron la sanción de tres años de prisión condicional por los delitos de robo simple consumado en calidad de autor y hurto simple consumado en calidad de coautor.
Por disposición judicial, el condenado deberá acatar rigurosas pautas para conservar la libertad: Fijar y mantener domicilio en el paraje Yucumanita, prohibición de acercamiento y todo tipo de contacto (a menos de 200 metros, inclusive llamadas, WhatsApp o redes sociales) hacia las víctimas y sus locales comerciales, abstención de abusar de bebidas alcohólicas y consumo de estupefacientes, prohibición absoluta de portar o tener armas de fuego, y someterse a un tratamiento psicológico para la deshabituación de sustancias psicoactivas bajo el control del Juzgado de Ejecución.

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