Un violento intento de entradera tuvo lugar en Ciudadela, cuando dos delincuentes simularon ser trabajadores de una empresa de energía eléctrica para ingresar a una vivienda familiar.
El episodio se desencadenó mientras el padre de la familia se encontraba paseando a las mascotas y un repartidor de agua descargaba bidones en el domicilio. En ese momento, los asaltantes —que ya habían merodeado la zona a bordo de un vehículo— aprovecharon el descuido y, bajo la excusa de verificar los medidores de luz, irrumpieron en el inmueble donde se encontraba la dueña de casa.
Los delincuentes no contaban con que en una de las habitaciones descansaba Donato, el hijo de la propietaria. Alertado por los gritos de auxilio de su madre, el joven se levantó de inmediato y sorprendió a los intrusos.
Al encontrarse de frente con los agresores, se desató una feroz pelea a golpes en el interior del domicilio. Pese a encontrarse en inferioridad numérica y frente a dos hombres de mayor contextura física, Donato logró resistir el ataque y empujarlos hacia la salida mientras su madre abría la puerta.
«Escuché el grito de mi vieja, salí del cuarto de una y los tipos me miraron sorprendidos. Lo primero que hice fue agarrarlos a las piñas. Eran más grandes y me pegaron entre los dos, pero logré sacarlos. No se llevaron nada y a mi mamá no le pasó nada», relató la víctima tras el hecho.
Tras el forcejeo, los asaltantes huyeron a la carrera, dejando a la víctima tendida sobre la camioneta familiar con diversas heridas y traumatismos en el rostro.
A pesar de las lesiones sufridas, la rápida y decidida intervención del joven evitó que los delincuentes consumaran el robo o lastimaran a su madre.
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