Franco David “Apo” y Juan Héctor “Chavito” González como coautores mientras que su padre “Chala” y Marcos David Agüero como partícipes necesarios. La víctima recibió cuatro disparos el 9 de noviembre de 2024.
Por el crimen de José Luis Salvatierra, quien fuera ultimado a tiros el 9 de noviembre de 2024, este viernes fueron condenados a prisión perpetua David Enrique González, alias «Chala», y sus dos hijos Juan Héctor, «Chavito», y Franco David, «Apo». Igual pena correspondió para Marcos David Agüero. El Ministerio Fiscal les endilgó el delito calificado como homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por el empleo de arma de fuego; “Apo” y “Chavito” como coautores mientras que “Chala” y Agüero como partícipes necesarios. De esta manera, el tribunal de manera unánime (integrado por los jueces Guido Cattáneo –presidente-, Guillermo Di Lella e Isabel Méndez) validó la plataforma fáctica expuesta por la Unidad Fiscal de Homicidios II, que conduce Carlos Sale. En su conclusión, recalcaron las declaraciones testimoniales y el registro fílmico que captó la persecución y posterior huida.
“Hubo una premeditación en los términos del agravante, es decir, hubo un momento previo y después la ejecución. El Ministerio Público le asigna a Franco David y a Juan Héctor González el grado de coautores pues de ellos dependían los disparos y los otros dos la finalización para la huida del lugar (como partícipes necesarios). Si bien estuvieron en la ejecución no tenían en su mano el resultado muerte, aunque los roles fueron esenciales. El objetivo común fue matar a José Luis Salvatierra”, argumentó el auxiliar de fiscal, Miguel Fernández, durante su alegato de cierre, el pasado miércoles 16. A lo largo de las jornadas Fernández estuvo secundado por la investigadora Natalia Fernández. Hasta tanto quede firme la sentencia pidió la prórroga de la prisión preventiva por tres meses.
Previo a la resolución, el padre de la víctima dirigió unas palabras a los jueces: “Mi hijo era una muy buena persona. Dejaron sin un padre a tres hijos. Pido Justicia porque ellos le hicieron esto”.
La teoría del caso
El 9 de noviembre de 2024, a las 10:30 horas aproximadamente, José Luis Salvatierra y su pareja, circulaban por calle Alfonsina Storni de San Miguel Tucumán a bordo de la motocicleta marca Keller 110 cc conducida por Salvatierra, cuando al pasar a la altura del 400 de dicha arteria, observaron que en la vereda se encontraban Franco David González (a) “Apo”, Juan Héctor González (a) “Chavito”, Marcos David Agüero y David Enrique González (a) “Chala”. En esas circunstancias uno de ellos le gritó a Salvatierra: “Mono hijo de p…, parate”, no deteniendo su marcha. A continuación, los nombrados, en virtud de un conflicto anterior (del mes de enero de 2024) y de forma común, decidieron quitarle la vida a Salvatierra por lo que comenzaron a perseguirlo en dos motocicletas de baja cilindradas conducida una de ellas por Agüero y fue que al llegar a la esquina de avenida San Ramón y calle Justo de la Vega, Salvatierra perdió el control de la motocicleta (en cercanías a una carnicería) y cayeron junto con su pareja. En ese momento, los González, descendieron de las motocicletas en las que circulaban, se aproximaron hacia donde habían caído los nombrados, y fue que “Apo”, cuando Salvatierra intentaba huir corriendo, empuñando un arma de fuego le efectuó cuatro disparos que impactaron en distintas partes de su cuerpo, mientras que “Chavito”, con otra arma de fuego, le apuntaba a la mujer, todo ello ante la atenta presencia de Agüero y “Chala”, quienes esperaban en las motocicletas para neutralizar cualquier circunstancia que pudiera frustrar el cometido común y asegurar la posterior huida. Finalmente, luego de efectuado los disparos, los González se subieron a las motocicletas de mención y se retiraron del lugar en posesión de las armas utilizadas; mientras que Salvatierra fue trasladado al Hospital Padilla, donde el 27 de noviembre falleció por una shock séptico secundario como consecuencia de proyectil de arma de fuego.