El caso fue investigado por la Unidad Fiscal Especializada en Robos y Hurtos IV, a cargo de Diego Hevia, quien fue representado en el debate por el auxiliar de fiscal José Fernando Isa.
Llegaron al juicio acusados por el delito robo doblemente agravado por ser cometido con arma de fuego operativa y en poblado y en banda: Enrique Monteros, de 21 años, Franco Monteros, de 19 y Daniel Páez (21).
Como saldo de las cuatro jornadas del debate, la jueza Isabel Méndez resolvió que los acusados fueran condenados a la pena de ocho años de prisión y al decomiso del arma utilizada para cometer el ilícito.
“Enrique Monteros y Daniel Páez sorprendieron por la espalda a la víctima, quien se encontraba en total estado de indefensión, siendo una persona de 65 años, quien en ese momento estaba retirándose de una propiedad. Páez empleo el arma de fuego que tenía en su poder, no sólo para causar intimidación a la víctima, efectuando un disparo al aire, sino que también golpeándolo con la misma en la cabeza.
En esa circunstancia el hombre mayor tuvo mareos, situación que fue aprovechada por los delincuentes para perpetrar con mayor facilidad el ilícito; mientras que Franco Monteros hacía de ‘campana’, a los fines de asegurar el resultado del accionar delictivo, quien además de ello se encargó de proporcionar el arma”, señaló Isa.
El hecho
El 29 de noviembre de 2023, a las 14:30 horas, en circunstancias que Ernesto Luis Rapetti se encontraba colocando un candado en el portón de la vivienda ubicada en calle Gaspar de Medina al 400 de San Miguel de Tucumán, fue sorprendido por Enrique Monteros y Franco Daniel Páez, quienes previo acuerdo de voluntades y división de tareas, exigieron a Rapetti que haga entrega de su billetera, pero al responder que no la llevaba consigo, Páez sacó de su cintura una pistola calibre 9 mm, con la cual efectuó un disparo al aire y acto seguido golpeó con ella la cabeza a la víctima, provocándole mareos, por lo que aprovechando esta situación Enrique Monteros le revisó los bolsillos, sustrayendo así su teléfono celular.
Luego, Páez hizo entrega del arma de fuego referida a Franco Monteros, quien se encontraba esperándolos a 10 metros del lugar haciendo de “campana”, para facilitar la consumación del hecho debido a un plan coordinado que previamente habían acordado, más precisamente en intersección de calle Congreso altura 2.900 y calle Gaspar de Medina, San Miguel de Tucumán, para emprender luego los tres la huida del lugar con rumbo desconocido.