Sobre su infancia: “Cuando mi madre me oía canciones que yo cantaba y escribía me decía: ‘¡Ay hijo mío, qué pena que no las conozca nadie!’

Tan solo es suficiente ver una imagen suya para comenzar a tararear el mítico ‘¿Y cómo es él?’, un detalle del que solo las grandes leyendas de la música pueden presumir. José Luis Perales (81 años) está de celebración este domingo, ya que es su cumpleaños. Lleva dos años retirado de la música, aunque no a tiempo completo. En realidad, solo se ausenta de los escenarios, puesto que continúa con su faceta de compositor escribiendo canciones y éxitos para otros artistas de talla internacional.
Como muchos de los grandes cantantes, su llegada al mundo de la música fue de casualidad. Perales abandonó su Cuenca natal para estudiar en la universidad en Sevilla. Allí empezó a construir sus primeros instrumentos y a formar parte de la tuna, estableciéndose sus primeros contactos musicales. Además, empezó a presentarse a diferentes concursos, donde tuvo la oportunidad de comenzar a escribir canciones para otros. El famoso ‘Por qué te vas’ de Jeanette fue una de ellas, iniciando su andadura por la puerta grande.
El lamento de sus padres
Aunque su incursión en la música se debió a su adolescencia, ya antes había dado muestras de esta pasión. José Luis nació en Castejón, una pequeña localidad conquense. Allí vivió una etapa muy feliz. De hecho, con el paso de los años adquirió una vivienda para mantener vivo ese recuerdo porque siempre hay que volver al lugar donde uno fue feliz. Sus padres hicieron todo lo posible por el triunfo de su hijo.

Perales optó por no seguir la tradición familiar. Probó suerte en la universidad como ingeniero industrial, una profesión totalmente alejada de la de su padre. “Mi padre era aprendiz de todo y maestro en nada: fue capataz de la carretera, albañil, huertano, nunca nos faltó de nada”, confesó en una entrevista a ‘El País’. Sin embargo, a su padre se le daba muy bien el flamenco y deseó que su hijo fuera cantante de este estilo.
Con su madre, siempre se deshizo en elogios. “Una mujer listísima que cuando hacía cualquier cosa cantaba. Tenía una inteligencia natural increíble”, describió en la mencionada entrevista. Por otra parte, era su mayor fan y tuvo un lamento muy claro en sus inicios en la música. “Cuando mi madre me oía canciones que yo cantaba y escribía, me decía: ‘¡Ay hijo mío, qué pena que no las conozca nadie!’”, explicó al medio chileno ‘Swiss’ durante una de sus giras en América.
Su infancia
Como no podía ser de otra forma, la música formó parte de su vida, aunque de manera oficial fuese años después. “Desde niño aprendí a amar la música, abrazando mi primer instrumento musical: el laúd con el que formé parte de la rondalla del pueblo. Dicen mis amigos de entonces que en la clase de solfeo fui un alumno aventajado. Creo que llevaban razón. Todavía hoy conservo en la memoria la melodía de alguna de aquellas lecciones”, recoge su biografía en su página web.
Consciente de lo humilde que era su familia, se dedicó a estudiar lo necesario para poder continuar disfrutando de la beca que le permitió trasladarse a Sevilla. En cualquier caso, muchos de estos sentimientos quedaron recogidos en las muchísimas canciones que compuso en la época. “De niño siempre fui un chico solitario. La ‘Calle Soledad’ es la calle donde yo nací, en un pueblo muy pequeño, allá en España. Tenía 100 habitantes hasta que yo me fui y quedaron 99”, explicó en un concierto en México.
Pero no fue el único recuerdo de su etapa más infantil que comentó en dicho evento. “En esa soledad del desván de la casa de mis padres aprendí de memoria mi primer libro de cabecera que me regaló mi hermano mayor. Era ‘Rimas y Leyendas’ de Gustavo Adolfo Bécquer, y ahí escribí ‘Una canción llamada soledad’”, aseguró. De esta manera, esa etapa solitaria fue la motivación de algunos de sus grandes éxitos que tantas veces interpretó sobre el escenario.