Sonrisas, abrazos y miradas llenas de ilusión. Así fue la última selfie de la familia Joshi-Vyas, tomada minutos antes de que el vuelo AI171 de Air India despegara rumbo a Londres. Era el inicio de una nueva vida para Pratik Joshi, su esposa Komi Vyas y sus tres hijos, tras años de espera, trámites y despedidas. Esa imagen, enviada a sus seres queridos, reflejaba todo lo que soñaban: un futuro juntos, lleno de oportunidades.
Pratik, ingeniero de software, había vivido varios años en Inglaterra. Komi, médica reconocida en Udaipur, dejó su trabajo solo dos días antes para dar este paso en familia. Todo estaba listo: las valijas, los papeles, los sueños. Pero el avión jamás llegó a destino.
A menos de un minuto del despegue, la aeronave se estrelló. Murieron 241 personas. Hoy, esa selfie es mucho más que una foto: es un símbolo del amor, la esperanza y la fragilidad de la vida. La imagen recorrió medios y redes como un retrato íntimo de todo lo que puede perderse en un instante.
Desde Udaipur hasta Londres, los homenajes se multiplican. Y la historia de esta familia se volvió emblema del anhelo compartido de millones: el deseo profundo de construir algo mejor, juntos.