El vicegobernador Acevedo, el legislador Yedlin e investigadores del CONICET participaron de un workshop en el Salón de la Memoria, donde también se presentaron aportes científicos clave en los juicios por delitos de lesa humanidad.
El vicegobernador Miguel Acevedo, junto al presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Defensa del Consumidor, Gabriel Yedlin, y al director del Centro Científico Tecnológico CONICET NOA Sur, doctor Augusto Bellomio, encabezó esta mañana el workshop “Democracia y Dictaduras a 50 años del Golpe de Estado”, que se realizó en el Salón de la Memoria de la Legislatura.
El evento, concebido como un espacio de encuentro, reflexión e intercambio, reunió a investigadores, docentes, estudiantes, referentes sociales, organismos de derechos humanos y representantes institucionales comprometidos con la construcción de la memoria colectiva y el fortalecimiento de la democracia.
Durante su discurso, el vicegobernador destacó el valor de la memoria histórica y reivindicó el rol de la Legislatura como ámbito natural para el debate democrático: “Cada vez que hubo un golpe militar, una de las primeras instituciones que desaparecía era la Legislatura. Se terminaban los diputados, los senadores, el debate y la representación popular. Por eso, este Poder no solo tiene la posibilidad de abrir estas discusiones: tiene el deber de hacerlo”.
Acevedo sostuvo que el objetivo final del ejercicio de la memoria debe ser la reconciliación con el futuro, sin desconocer el dolor que aún persiste: “Mi sueño es que algún día podamos abordar nuestra historia sin rencores ni odio, para construir un camino de paz, de entendimiento nacional y de convivencia democrática. Sabemos que hay heridas muy profundas, algunas que quizá nunca cicatricen, pero precisamente por eso debemos conocer lo ocurrido para mirar el futuro con esperanza”.
Al cierre de su intervención, ratificó el compromiso institucional de la Legislatura con este tipo de iniciativas y anunció que las conclusiones del encuentro serán publicadas en un libro.
Por su parte, el legislador Yedlin puso especial énfasis en el papel de la comunidad científica y de los investigadores del CONICET en la reconstrucción de la verdad histórica: “Cuando hablamos de memoria, verdad y justicia, la verdad debe sustentarse en hechos comprobables. Deja de ser un relato o una opinión cuando existen investigaciones científicas rigurosas, como las que realizan los investigadores del CONICET. Ese trabajo fue fundamental incluso para aportar pruebas en los juicios por delitos de lesa humanidad”.
El director del Centro Científico Tecnológico CONICET NOA Sur, doctor Augusto Bellomio, señaló que muchas de las investigaciones de ese organismo sirvieron como prueba en los juicios de lesa humanidad: “Se realizaron excavaciones que permitieron localizar fosas clandestinas en el ex Arsenal Miguel de Azcuénaga, y también los trabajos desarrollados en el Pozo de Vargas hicieron posible recuperar restos humanos que posteriormente pudieron ser identificados”.
En ese sentido, destacó el trabajo articulado con otros organismos especializados: “Esas identificaciones fueron posibles gracias al trabajo conjunto con el Equipo Argentino de Antropología Forense y el Banco Nacional de Datos Genéticos. Además, mantenemos un convenio con este último organismo para colaborar tanto en la identificación de restos como en la toma de muestras destinadas a ampliar la base genética”.
Finalmente, el investigador del CONICET y profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Tucumán, doctor Gabriel Pereira, advirtió sobre los desafíos que enfrentan las democracias contemporáneas frente al avance de nuevas corrientes políticas que cuestionan los consensos construidos tras el retorno democrático: “En el caso del gobierno de Javier Milei, observamos posiciones que tienden a negar o relativizar el pasado e, incluso, a justificar parte de lo ocurrido durante la última dictadura. Se promueven discursos negacionistas que cuestionan la existencia del terrorismo de Estado, minimizan la magnitud de las violaciones a los derechos humanos o deslegitiman el proceso argentino de memoria, verdad y justicia”.
“Desde los Juicios de Núremberg existe un acuerdo internacional según el cual los planes sistemáticos de violaciones a los derechos humanos requieren memoria, verdad y justicia. Argentina ha sido un ejemplo mundial en esa materia y hoy vemos cómo algunos sectores intentan poner en discusión esos consensos que durante décadas sintetizó el ‘Nunca Más’”, concluyó Pereira.
En el acto también estuvieron presentes el legislador Agustín Romano Norri; el coordinador de la Comisión de Memoria del CONICET, sede central, e investigador independiente del CONICET y de la Universidad de Buenos Aires, Dr. Santiago Garaño; y representantes de organismos de derechos humanos.