Un episodio inusual encendió las alarmas internacionales: un foco de infecciones por hantavirus detectado en un crucero que navegaba por el Atlántico provocó al menos tres fallecimientos y varios cuadros severos. La situación derivó en la intervención de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sigue de cerca la evolución del caso.
El hecho resulta llamativo no solo por la gravedad de los contagios, sino también por el escenario en el que ocurrieron: un barco, lejos de los ámbitos donde habitualmente circula este virus.