La Unidad Fiscal de Homicidios I solicitó la prórroga por otros tres meses. La etapa de investigación se encuentra concluida.
Este viernes 6 de diciembre, por solicitud del Ministerio Público Fiscal, se desarrolló una audiencia de prórroga de la prisión preventiva que vienen cumpliendo los cuatro imputados por el asesinato de Víctor Emanuel Lazarte (21), ocurrido el 10 de julio del año pasado. Rodrigo Villafañe, Agustín Tapia (alias “Zapín”), José Vallejo (alias “Pinky”) y Nahuel Suárez están acusados por el robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa en concurso real con homicidio agravado por criminis causa para poder consumar otro delito, en calidad de coautores. Por expresas instrucciones del titular de la Unidad Fiscal de Homicidios I, Pedro Gallo, la auxiliar de fiscal, María José Agüero, recordó que la causa fue declarada como asunto complejo (el 12 de diciembre de 2023) y que se encuentra prácticamente concluida la investigación a raíz del último informe de georreferencia (al celular secuestrado a “Pinky”).
“Los riesgos procesales, que se vienen argumentando en las distintas audiencias, al día de la fecha se encuentran vigentes y están relacionados con el riesgo de fuga y de entorpecimiento de la investigación. Se trató de un hecho donde actuaron con extrema violencia y utilizando armas de fuego. Hubo superioridad numérica y, en este caso, la víctima fue abordada por cuatro sujetos mientras se encontraba solo en su motocicleta. Posteriormente realizaron los disparos que terminaron con su vida”, dijo la Auxiliar de Fiscal. Finalmente, el juez actuante hizo lugar a la extensión de la medida de coerción de máxima intensidad por el plazo de tres meses.
La teoría del caso
El 10 de julio del 2023, alrededor de las 21:20 horas, Lazarte regresaba a su domicilio ubicado en pasaje Valdez del Pino al 1000, de la capital, a bordo de su motocicleta Honda CG 150 Titán. En ese momento fue abordado por cuatro sujetos que iban en dos motos. Nahuel Suárez llevaba de acompañante a José Vallejo (“Pinky”), mientras Agustín Tapia (“Zapin”) trasladaba a Rodrigo Villafañe. Los cuatro, actuando de manera conjunta y coordinada, y esgrimiendo armas de fuego, se acercaron a la víctima para apoderarse de su rodado. Una vez entregado, comenzaron a llevar el rodado a pie. Es allí que el joven policía comenzó a gritar a sus familiares para que le alcancen un arma y poder defenderse. Ante esto y a los fines de consumar el hecho, los imputados procedieron a efectuar disparos en su contra, impactando uno de ellos en el tórax. La víctima fue trasladada inmediatamente al Hospital Padilla falleciendo por un shock hipovolémico causado por la herida de arma de fuego.